Para ser iguales en derechos y libres de toda opresión

Jueves, 23 de julio de 2009
Hoy se cumplen 30 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista (RPS) que encabezara el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). César Augusto Sandino vive en el seno del pueblo y los recuerdos, pero ya no está en el poder. 

La primera vez que pisé la tierra del General de Hombres Libres y Carlos Fonseca, creo que fue el 10 de septiembre de 1979, cuando aún sonaban balas en las noches. Llegamos a Managua con Oscar Ugarteche, luego que Javier Diez Canseco – sin chamba al haber concluido la Asamblea Constituyente - retornara de tres semanas de colaboración con esa joven revolución y se comprometiera a enviar técnicos solidarios.

 

Al bajar del avión luego de dos días de tránsito en Panamá, un joven imberbe con un viejo garand en bandolera, amarrado con un gastado mecate, nos esperaba en la escalinata de Aeronica, recién confiscada a Somoza, para guiarnos al puesto de migraciones. Una niña de ojos verdes, uniformada, con boina y con botas grandes sin pasadores, que no pasaba los 17 años, nos estampó un sello que ocupaba toda una página del pasaporte: “Nicaragua espera por vos, con sus volcanes ardientes, sus lagunas hermosas y el sol radiante y vivificante de la libertad”. El pueta Chichí Fernandez era el jefe de migraciones en el recién formado Ministerio del Interior que presidía Tomás Borge y que en la puerta de entrada decía: “Somos los guardianes de la alegría del pueblo”

 

En esa oportunidad estuve tres meses, hasta diciembre de 1979, trabajando en el Fideicomiso de Reconstrucción Nacional - que luego se convirtió en la Corporación Industrial del Pueblo -, en temas de participación de los trabajadores en la producción y estimando en las Cuentas Nacionales cuánto había controlado Somoza. Mucho pero no tanto como creían los sandinistas: “sólo” 25% del PBI, 30% de las exportaciones, la mitad del sistema financiero y 10% de la PEA. Fue la base para la economía mixta “kaleckiana” que comenzó a construirse.

 

Oscar comenzó trabajar en el Banco Central y el Ministerio de Finanzas - o Fondo Internacional para la Reconstrucción -, ayudando a manejar la deuda externa – para no pagarla - que había sido adquirida fraudulentamente por el dictador y utilizada ilegalmente para los negocios de sus allegados y centros de esparcimiento de la Guardia Nacional. Oscar se quedó más tiempo y yo retorné a Lima a principios de diciembre de 1979, para luego de unos meses en Holanda, retornar en agosto de 1980, “por seis meses”, invitado por el curita Xavier Gorostiaga S.J.

 

Me quedé seis años, colaboré con MIPLAN primero y luego con el INIES, la CRIES y ese quijote jesuítico, alegre y utópico economista llamado Gorostiaga. Fui el primer director de “Pensamiento Propio”, una revista que se publicó hasta fines de los noventa. Me junté con la Ceci en 1981, aún en tiempos de vacas gordas, nos casamos en 1983 y retornamos en diciembre de 1986 con Joaquín y Nicolás, este último en pañales, cuando la guerra de la contra y Reagan ya había minado el país y eran tiempos de vacas flacas, pero con el entusiasmo en alto.

 

Con la Ceci siempre decimos que no nos arrepentimos de un solo día de trabajo solidario y movilización permanente por una revolución joven y hermosa, construida con bombas de mecate, guitarras, marimba, poemas y rosarios de la teología de la liberación. De una Revolución  que abría caminos inéditos para los países pobres: “La transición difícil: la autodeterminación de los pequeños países periféricos”, tituló el cura Xavier un libro que escribió en 1985 con José Luis Coraggio, Valpy Fitzgerald y Carmen Diana Deere.

 

Pero luego de 1990 el entusiasmo comenzó a decaer, Daniel Ortega perdió las elecciones y luego se alió hasta con el diablo – Chamorro primero, Alemán después y Bolaños hasta el 2005 - y ahora tenemos que, desde el 2006, la dupla Ortega-Murillo ha tirado por la ventana muchos de los principios que antes defendían.

 

Sea este 30 Aniversario para recordar una de las gestas más importantes de Nuestra América y compartir con ustedes un escrito de hace dos días de la bella poeta Gioconda Belli, la de “La mujer habitada” y “País bajo mi piel” ….

 

Nostálgico y rabioso su alegato, al que también me sumo: “en este treinta aniversario, habría que honrar los recuerdos, enmendar los errores y dirigir los esfuerzos a construir el futuro”.

 

Abrazos,

 

Hugo Cabieses

Fuente: Testimonio de Hugo Cabieses - Tierra y Libertad 


Tags: tierra y libertad, internacionales, nicaragua, sandinismo

Publicado por jota.ele @ 2:03  | Nicaragua
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios